diccionario de cadiz

En mi ciudad, San Fernando, como en casi todo Cádiz, hay particularidades del lenguaje; decimos palabras, frases o expresiones las cuales raramente son utilizadas en el resto de la geografía española. Estas palabras forman un diccionaro…

A

Acoquinar: Pagar lo que se debe.

Alfiler: Pinza para tender la ropa.

Ancá: En casa de. Apréciese la capacidad del isleño para condensar, en un término breve y de fácil dicción, aquellas construcciones gramaticales más usuales en su lenguaje.

Angúa: Juego infantil, tambien denominado piola, en el que dos equipos, de unos cinco miembros cada uno, se turnan para saltar unos sobre otros, que permanecen agachados y en fila. El objetivo del mismo es el de alcanzar una situación lo más estable posible sobre las maltrechas espaldas del conjunto rival. Quedan penalizadas tanto las acciones de marinear (reptar) como la de enseñar los dientes (absurdo, ¿verdad?). El control del juego lo realiza la madre, que no es sino un jugador al que su neurocirujano ha retirado de esta práctica deportiva.

Angurria: Necesidad imperiosa de miccionar una y otra vez hasta que se llegan a conocer los baños públicos de la zona mejor que el de la casa propia.

Apalancarse: Acción mediante la cual una persona, tras librar una dura batalla a base de empujones, codazos y pisotones, logra alcanzar la barra de un chiringuito y se coloca en una posición defensiva tal, que no hay Dios en este mundo material conocido ni en el del mas allá, capaz de robarle un ápice de atención de los camareros.

Arrecío: Con mucho frío. Quizás es sinónimo de “aterido”. Parece que su origen está en el término “arreciar”, pero mientras que este término se aplica a fenómenos meteorológicos “el viento arrecia”, en Cádiz se aplica al que sufre las consecuencias de ese fenómeno.

Arrejuntarse: Dícese de la situación a la que toda pareja joven aspira, emancipándose del domicilio familiar, estableciéndose por su cuenta y haciendo una vida en común fuera de toda atadura u obligación marital hasta que, por mor del destino, cometen el desliz de comentárselo a los respectivos suegros. Estos montan el cirio, organizan la boda, invitan a quien les da la gana y se permiten el lujo de cortar la tarta y abrir el baile.

Avellana de los toros: Avellana. Recibe este nombre para diferenciarla del cacahuete, al que tambien solía referirse como avellana. Su nombre procede de la costumbre a su consumo en las tardes de toros. Si bien no está del todo claro si eran estos últimos, los toreros, los picadores, los subalternos, la banda de música o el capataz de los cabestros, los acostumbrados a su deleite.

Avío: Ingrediente de un buen cocido o puchero. De su sabia elección depende en gran medida el éxito o fracaso de la comida.

B

Bajini: Decir algo por lo bajini significa susurrar un comentario extremando las medidas para que éste pase desapercibido a otra persona.

Bajío: Mal fario. Mala suerte. “Que bajío me has echao” se suele decir cuando una persona tiene un aliento que tira para atrás.

Barrilete: Cometa fabricada a base de palo de caña, sedal y papel cebolla. Es imprescindible, para su correcto disfrute, estar en posesión del carnet de piloto de barriletes, permiso de vuelo y dos pólizas de seguro.

Bienmesabe: Cazón frito en adobo de vinagre. Imprescindible la degustación de un papelón en verano, acompañado de unas cañas. Su nombre procede del comentario de no sé qué reina a la que, a su paso por Cádiz, se invitó a probarlo. Se desconoce si, ante una respuesta del tipo “Uy! No, muchas gracias. Estoy a régimen” la sabiduría popular habría adoptado otra denominación para el pescado frito o para la reina.

C

Cachita: Jugada de fútbol en la que un jugador atacante logra pasar el balón por entre las piernas del defensor. A éste se le cae la cara de vergüenza, y es obligado a jugar de portero el resto de su vida deportiva. Si recayera o recayese en el mismo error, sería relegado al puesto de utillero salvo que el balón fuera o fuese suyo.

Cagueta: Persona cobarde o fácilmente amedrantable por cualquier situación de riesgo.

Calimero: Policia militar. Recibe este nombre por dos razones: a) El peculiar método que utilizan para reducir a los sospechosos : lloran a moco tendido al igual que el famoso pollito, hasta que el insumiso de turno se rinde; b) El ridículo casco en forma de huevo que llevan en lo alto.

Cambemba/o: Término que hace referencia bien a una pieza de algún mecanismo mal ajustada o descentrada, bien a una persona que camina dando tumbos.

Canario: Autobús que realiza la línea San Fernando-Chiclana de la Frontera, y que recibe este nombre por sus característicos asientos embadurnados de plumas, la voz aflautada de sus conductores, amén de su típico color amarillo limón. Nota : No tomar nunca fuera de veda.

Canina: Tiempos de la postguerra civil española, referidos por la falta de alimentos y demás necesidades primarias.

Canino: Enclenque o extremadamente delgado.

Candelá: Fogata de grandes dimensiones. Se utiliza en lugar de candela, para hacer hincapié en el tamaño de la hoguera.

Caña: Palabra polisémica que sirve para denotar: o bien a un vaso largo de cristal relleno hasta el borde de un líquido amarillento, espumoso y frío, extraído de un barril y con un coste aproximado de 125 pesetas; o bien al isleño cuando, por motivos achacables al consumo excesivo de cañas (en su anterior acepción) , el diseñador de un cartel, logotipo o pintada, se da cuenta de que no cabe la palabra cañailla.

Cañailla: Natural de San Fernando. Toma su nombre de la abundancia de capturas en sus aguas territoriales de dicho caracol fino de mar, cuya carne es especialmente apreciada.

Capillita: Dícese de la persona que vive durante todo el año por y para la Semana Santa. No tiene más temas de conversación, no huele otro aroma sino incienso, no oye otra música sino marchas procesionales y, llegada su época, no hay Dios que la localice en su casa.

Carioca: Artefacto maquiavélico construido a base de tela, cuerda y arena, cuyo único fin en la vida es el de ser lanzado una y otra vez hacia arriba por un mequetrefe que se empeña en desafiar la Ley de la Gravedad al grito colectivo de “carioca, carioca, que estás medio loca”. (¡Y luego dicen que los Tamagotchis son un gran invento!)

Carná: Cebo utilizado para la pesca, bien sea con caña, red o camaronera. Es frecuente el uso de gusana, viñoca, camarón y muergo. Desconociéndose, llegados a este punto, las preferencias de una u otra especie marina.

Carterilla: Autobús que realiza la línea San Fernando-Cádiz salvo motivos de fuerza mayor que se lo impidan, a saber: huelga de Astilleros, huelga en Fábrica San Carlos, huelga de estudiantes, Semana Santa, Carnavales, obras, …

Casapuerta: Portal de una vivienda.

Cascarón de huevo: Dícese del niño que, dada su corta edad mental o física, actúa en los juegos con otros niños con inmunidad absoluta ante las sanciones previstas para el perdedor.

Cebadura: Rozadura producida por un zapato mal ajustado que nos produce tanto más dolor, cuanto mayor es la relevancia del acto al cual asistimos y más lejana está la única farmacia de guardia en la que podríamos encontrar una tirita.

Cienta: Es una divertida distorsión del término “ciento”. En Cádiz parece que este término tiene género, y cuando lo que se está contando es de género femenino, se cuenta por “cientas” en lugar de por “cientos”. Aplicado al dinero, por ejemplo (y hablando de nuestras históricas pesetas), podemos escuchar: “Esto cuesta cienta veinte pesetas”, en lugar de “Esto cuesta ciento veinte pesetas”, que es lo correcto en español.

Clavaera: Cuenta de un local de restauración en la que el amable camarero ha confundido el 16% de IVA con el 160%. ¡Un error lo tiene cualquiera!

Coba: Dar coba a alguien significa persuadirlo, mediante el uso de lisonjerias, para que haga algo. Es frecuente el uso de frases tan manidas como: ¡Qué bien has quedado despues de la lobotomía! o ¡Te sientan estupendamente esos 30 kilitos de más!.

Colgao: Dícese de aquel que, por haber sufrido una mala infancia, haber ingerido algún que otro marisco en mal estado o simplemente por aburrimiento, realiza acciones propias de un avestruz con parkinson. Y lo mejor de todo es que se siente orgulloso de sus logros.

Compare: Dos compadres son dos amigos, normalmente de pasada la treintena de años, que en alguna de sus borracheras compartidas decidieron apadrinar cada uno a un hijo del otro.

Convidá: Costumbre, siempre muy poco extendida, mediante la cual unos amigos entran a saco en un bar, taberna, tasca, venta o ventorrillo, se ponen ciegos de cerveza y, sin saber cómo ni de qué manera, encuentran siempre la excusa perfecta para que uno de ellos se sienta obligado a pagar la cuenta. Eso sí, dejando siempre claro que ha sido el susodicho el que ha insistido una y otra vez en invitar.

Costo: Comida preparada que sirve de alimento al trabajador que, o bien no dispone de tiempo para ir casa, o bien no dispone de dinero para comer en un restaurante. Suele incluir primer plato, segundo plato, bebida, pan, postre, café, coñac y puro; aunque tambien existen menús más decentes. Esta palabra tambien hace referencia a la droga en pequeñas cantidades para el consumo, especialmente cannabis o heroína.

Cotuttora: Proviniente de la palabra constructora, se utilizaba en la expresión “A que llora, a que llora, el pito (de) la cotuttora” en las situaciones en las que los niños querian hacerse rabiar. La muy cuidada rima consonante hace referencia a que era tan probable el hecho de que un niño se echase a llorar a moco tendido, como que ese dia sonase la sirena de la constructora naval situada en San Fernando.

Cuajo: Característica que ostenta una persona a la que el Supremo dotó de muchos dones pero, en su sagrado quehacer diario, se olvidó de otorgarle una miajita de lucidez mental. A menudo hace gala de su condición y no precisamente en busca del lucimiento propio.

Cuarto y mitad: Extraña medida de peso que la sabiduria popular ha adoptado como patrón universal. Se define como la cantidad exacta de chopped pork necesaria para la elaboración de tres bocadillos tamaño estándar y que, como todo el mundo sabe, equivale a 375 grs. Nota: Es frecuente la confusión de la mortadela con aceitunas en la definición de la medida.

Ch

Chamarreta: Cazadora.

Chancleta: Chancla especialmente diseñada para atraer toda chincheta que se encuentre en dos kilometros a la redonda, y producir de este modo a su paso un soniquete característico, que es interrumpido únicamente por el grito desgarrador de su propietario, cuando descubre que el clavo de la misma es de mayor longitud que el grosor de la susodicha.

Chapú: Trabajo no especializado y de corta duración que constituye la base para la economía sumergida.

Chicotazo: Elemento individual perteneciente a una larga serie de tragos de vino, con los que un marido intenta retrasar su llegada a casa tanto como puede, tras la salida del trabajo. Suele ir acompañado de todo tipo de conversaciones intrascendentes, capaces de ser retomadas una y otra vez, cuyo único fin es el de hacer pasar el tiempo.

Chiguato: Se dice que una persona tiene los ojos chiguatos cuando estos están más tristes que un pavo escuchando panderetas. Suelen ser síntoma inequívoco de alguna enfermedad.

Chinchar: Joder, molestar, dar la tabarra, fastidiar. En fin, lo que se dice vulgarmente “dar por culo”.

Chino: Canto rodado de tamaño ideal para el lanzamiento sobre las huestes enemigas. Neologismo surgido a finales de los años 60, como referencia a los rasgos asiáticos de Keith Richards, componente de los Rolling Stones, grupo cuya denominación ensalza a los cantos rodados.

Chocar: Dícese de la divertida afición de los benjamines del barrio a alcanzarse entre ellos en la cabeza con una buena piedra. Acto seguido aparecen en escena madres, abuelas y vecinas de los interfectos y, en buena armonia, acuerdan tomarse unas pastitas y un té con limón, para intercambiarse las uñas postizas, pelucas y demás trofeos que las unas han arrancado a las otras mientras discutían por la conveniencia de dejar o no sangrando al niño en la calle.

Chuchurrio: Fláccido, aburrido, lacio.

Chungo: Persona o situación con mal aspecto o en mal estado.

Chulo: Autobús que realiza el recorrido urbano por las calles de San Fernando, famoso por el carácter de sus conductores. Estos pasan de largo ante los semáforos en rojo, aceleran y frenan bruscamente y, una vez acabado el servicio, se pasean por las paradas de taxis con el pecho al aire, un pitillo en la oreja, el móvil bien visible en el cinturón, y se pavonean presumiendo del tamaño de su vehículo.

Chupón: Jugador de algún deporte de equipo, principalmente fútbol, que, por su afición a la astronomía, suele actuar como los agujeros negros: Balón que toca, balón que no suelta ya, así le peguen dos tiros.

D

Dió vieja!: Expresión suprema de asombro y perplejidad. Resulta tanto más creible cuanto más alargada es la dicción de la primera palabra. A veces, y en situaciones menos sorpresivas se utiliza la expresión “Dió picha !”.

Donde Cristo perdió la gorra: El habla de Cádiz es exagerada por naturaleza. Así, hay muchas expresiones que se aplican para expresar un lugar muy alejado. Ese lugar puede estar representado por el clásico “quinto pino” (ese sitio está en el quinto pino), la Conchinchina (“este sitio está en la Conchinchina), o el más reciente y jocoso “donde Cristo perdió la gorra” (ese sitio está donde Cristo perdió la gorra).

E

El 44: Famosa cafetería de la Plaza del Rey en la que dueños y personal ensalzan el acierto del primer propietario, al trasladar el antiguo local desde la esquina de enfrente, nº45-Bis Entreplanta Interior, hasta su actual ubicación.

El 141: Denominación con la que se conoce al cementerio de esta ciudad.

Embalarse: Coger carrerilla, realizar algo con mucha prontitud.

Embarcar: Dícese de la acción mediante la cual una persona lanza un objeto, generalmente una pelota, con tal intensidad, que éste queda en un lugar inalcanzable o de difícil acceso.

Empetao: Definición exacta de la situación del Real de la Feria del Carmen y de la Sal el sábado entre las 0:00 y las 6:00 AM de cualquier año.

Engolliparse: Dícese de la acción de comerse un bocadillo enorme de patatas, aderezado con media docenita de polvorones de Estepa, en pleno mes de Agosto y sin una mísera gota de líquido que llevarse a la boca.

Encá: En casa de.

Engurrumia/o: Estado en el que se encuentran los dedos de una persona que se ha pasado en el agua desde mañanita temprano que llegó a la playa, hasta las nueve y media de la noche; hora en la que se produce la retirada, para no perderse en la tele el programa de la Gemio.

Esmallao: Persona con más hambre que un caracol en la vela del Juan Sebastián de Elcano camino de Cuba.

Esmorecía/o: Persona con un alto grado de alteración nerviosa.

Escaquearse: Significa eludir una responsabilidad o “escurrir el bulto”. Cuando es necesario cumplir con una obligación y conseguimos evitarla se dice que nos estamos “escaqueando”. Por ejemplo, si salimos del trabajo antes de la hora.

Espurgo: Limpieza de alguna dependencia o receptáculo en el que se está buscando el discernir entre lo útil y lo inútil, para deshacernos de esto último.

G

Grillao: Dícese del colgao a quien ya todo el mundo reconoce serios problemas psíquicos y empiezan a temer por sus locuras.

Guannajarse: Irse, largarse, coger las de Villadiego.

Guannía/o: Persona agotada por el trabajo.

Güichi: Bareto, taberna, tugurio de mala muerte donde todos se conocen desde antes de nacer, y es imposible largarse sin pagar unas docenitas de rondas.

Guita: Cuerda, cabo de pequeño grosor. Su mala fama entre distintos los tipos de cuerdas, le ha valido para aparecer en frases como: “Eres más flojo que un muelle (de) guita”.

H

Hechura: Apariencia, aspecto físico de una persona.

I

J

Jamacuco: Golpe serio y repentino en la salud de una persona. Puede hacer referencia tanto a un mareo como a un infarto.

Jamar: Comer, deglutir, embuchar, tragar.

Jartá: Realizado con exceso.

Jartible: Persona pesada hasta extremos insospechados por la raza humana.

Jartura: Estado de agotamiento mental al que se llega por la reiteración de un problema, o por la acumulación de diversas cuestiones que, poco a poco, van minando el ánimo de la persona. Por ejemplo, la realización de un vocabulario.

Jibia: Persona avariciosa que, por motivos religiosos, culturales o simplemente por fastidiar, prefiere acabarse el papelón de churros antes que dar ni la grasa del papel. Su nombre lo recibe tambien la sepia o choco, dada la dificultad que se le reconoce a este animal a prestar tinta entre sus círculos de amigos.

Jipato: Ponerse jipato es sinónimo de hartarse de comer.

Josifa: Trapo raído y siempre húmedo utilizado para las más variadas labores del hogar: desde el lustre de una pieza de metal, hasta el remate de ese cocido que no acaba de coger el punto de sal.

Julai: Persona apática. Como puede apreciarse, su pronunciación coincide exactamente con la correspondiente palabra inglesa july, que es precisamente el mes en que las personas se muestran más irascibles. Y de esto entienden mucho los ingleses.

Julandrón: Dícese del julai al que no nos basta denominar así, y buscamos un grado mayor en la escala de los apelativos cariñosos.

Júndale!: Voz de mando de un amo a su perro mediante la cual, el primero espera que el segundo le haga a un tercero de todo menos cosquillas.

L

Lagarto: Militar perteneciente al cuerpo de Infantería de Marina, famoso por su afición a pasarse horas y horas tomando el sol en formación en el patio del cuartel.

Lapo: Aunque no es un término netamente gaditano (se usa en otros lugares de Andalucía), su uso está muy extendido en Cádiz. “Lapo” es sinónimo de “salivazo”, también denominado en estas latitudes “escupitajo” o “gargajo”. Es decir, es la saliva o bien la mucosidad que se produce al expectorar, que se escupe (con mayor o menor educación). Es un término escatológico que se presta a muchos chistes, porque hay pocas cosas más asquerosas que “un lapo denso y verdoso”.

Lejía: Militar perteneciente al cuerpo de la Legión y cuyo único afán en este mundo es dejarse barba, tener una cabrita y fregar los suelos de la compañía.

Levantera: Dícese de la época del año en la que, bien sea por la coincidencia con la Semana Santa, la feria del Carmen o cualquier otro acontecimiento importante para los isleños, el viento de levante se empecina en destrozar nervios, ilusiones y cristales.

M

Majoli: Persona inconsistente, voluble y caracter dúctil hasta extremos realmente graves.

Majolillo: Dícese del majoli que no alcanza siquiera los 165 cms de estatura mínimos, imprescindibles para todo majoli que se precie..

Malage: Persona con Mal Angel, es decir, sin gracia alguna ni cualquier otro atributo apto para el lucimiento propio.

Manchón: Explanada situada en suelo urbano, especialmente apta para el regocijo de los niños, el paseo de los perros y el aparcamiento de los desesperados conductores que, hartos de no encontrar otro lugar más adecuado para su vehículo, se arriesgan a que este sufra los efectos de una buena pedrada, un balonazo potente o un pinchazo con jeringuilla.

Manconnao: Desajuste en la conexión de dos piezas.

Manolete: Pieza alargada de pan de unos 500 grs de peso que, gracias a la habilidad de los panaderos de la bahía adquiere, a medida que se va comiendo, formas que recuerdan distintos lances de la faena de tan insigne maestro del arte de Cúchares.

Mascamaí: El coche de mascamaí hace referencia a los antiguos coches de caballos.

Masconato: Persona que hace uso del engaño y las malas artes para conseguir sus propósitos.

Mataúra: Rozadura, cebadura (véase).

Miajita: Palabra utilizada para denotar una pequeña cantidad de algo. Suele referirse a términos culinarios. Procede directamente, como puede apreciarse, de la expresión inglesa “Just a little bit”. Se puede usar como variante la palabra “mijita”, aunque es fácilmente apreciable su procedencia normanda, en contraposición a la anterior.

Miajón: Parte interna, jugosa y esponjosa de la barra de pan.

Morterá: Producto de una buena defecación. En otras palabras, mierda. Tambien puede referirse a una gran cantidad de algo, especialmente una buena paga. Es aconsejable, llegados a este punto, discernir entre uno y otro significado a la hora de acordar los honorarios de un trabajo para, de este modo, evitar sorpresas desagradables.

N

Neófito: Persona con el cerebro carcomido por el microbio de la ignorancia.

O

Omá: Mamá.

Opá: Papá. Nada tiene que ver con la Oferta Pública de Adquisición de acciones.

P

Pa: Para.

Paereta:Tambien conocido como pajereta, este término hace referencia a un muro o pared exterior que separa dos fincas colindantes.

Paquetera: Furgoneta destinada al trasiego de paquetes y bultos.

Parienta: Esposa o novia con derecho a roce, ajuar completo y un odio ya latente hacia los amigotes del interfecto.

Parihuela: Utensilio de madera utilizado para el transporte de arena o sal, dotado de cuatro asideros, para su manejo de dos personas.

Pasa pischa?: Frase coloquial, introductoria de toda buena conversación filosófica que se precie de serlo. Sus orígenes se remontan al siglo X A.C., ya que ha podido encontrarse una inscripción fenicia en las paredes de un antiguo servicio público que así lo constata.

Patinillo: Patio interior de las casas isleñas.

Pechá: Al igual que jartá, hace referencia al exceso con el que se realiza alguna acción. Literalmente significa meterse algo entre pecho y espalda, por lo que suele utilizarse este término para referirse a una comida realizada con gula.

Pejiguera: Persona quisquillosa.

Pelón: Dícese del mozo entre 18 y 28 años que, proviniente de cualquier punto del pais, se toma unas vacaciones de 9 meses en cualquiera de los cuarteles de la isla, y decide por sí mismo o en compañía de otros de su misma condición, que no hay una satisfacción mayor en la vida que la de pegarle fuego a las papeleras de esta tierra. Reconocible por su corta melena, el brazo izquierdo hinchado por múltiples vacunas y por lo excelso de su vocabulario.

Pelúa: Pequeño canto rodado. Es muy apreciado entre la juventud isleña debido a que su naturaleza uniforme sin fisuras, su alta densidad y su baja resistencia al aire, la hacen perfecta para aquella gran pedrada que todo niño ansía lograr.

Piba/e: Novia/o.

Picarse: Acción mediante la cual una persona se toma demasiado en serio un asunto que empezó como una trivialidad, y que puede acabar en batalla campal. Suelen existir piques frecuentes en el campo deportivo y en el automovilístico.

Piojito: Mercadillo semanal ambulante en el que es posible encontrar desde ese color de tela que andábamos buscando hacía años, hasta ese título de curso postgraduado que siempre quisimos tener. Tambien denominado los gitanos, suele establecerse los jueves en la explanada del Real de la Feria.

Po: Pues.

Poleá: Pasta cocinada a base de harina, aceite, agua y matalahuva, que ha servido, durante los años de la postguerra, para saciar el hambre de la población de bajos recursos.

Popeye: Militar perteneciente al cuerpo de Marina, conocido por su habilidad para abrir latas de conserva.

Porfia: Discusión, riña, disputa (con perdón).

Pringao: Apelativo cariñoso que recibe toda aquella persona de poca relevancia para su estudio en interés de la ciencia.

Puntazo: Situación graciosa, simpática o notable, fruto del ingenio de alguna persona. Es popular el uso de la expresión “¡Qué puntazo!”, ante una de estas situaciones.

Q

Quejío: Grito desgarrado y sentido.

Quemasangre: Persona jartible y repetitiva sobre algún tema que puede alterar los nervios a cualquier santo varón.

Quilla/o: Palabra cañailla por antonomasia. Suele utilizarse en sustitución del nombre propio de la persona con la que conversamos en tres situaciones muy típicas: a) Se nos ha olvidado dicho nombre, y no queremos quedar mal; b) Nunca nos molestamos en conocer el nombre y ni ganas tenemos de estropear una amistad que ya dura quince años; c) Acabamos de comprobar que la alta velocidad que alcanza nuestra nueva vespino de quinta mano complica en demasia saludar a alguien llamado Juan de Dios Enrique Dos Sicilias.

Quilla/o qué?: No hay Dios que inicie en San Fernando una conversacion de otro modo, y no señalen a su familia por la calle. Es una frase de la que no existe una respuesta típica documentada, aunque existen actualmente varios equipos de investigación que están acomentiendo dicho proyecto.

R

Refino: Mercería atendida por un señor alto y delgado, con un bigotito incipiente y cara de aburrido.

Reina Victoria: Modalidad futbolística en la que todos juegan contra todos en una portería común. Esta está ocupada por un cancerbero que lanza el balón de espaldas, para evitar favorecer a alguno de los contendientes.

Relente: Humedad que cae a veces sobre las noches isleñas y se deja sentir en más de un enfriamiento y proceso gripal. No confundir con la parecida palabra fagocitosis.

Retorta: Rotonda.

Retortero: Tener las cosas a retortero quiere decir que se tienen muchos objetos a mano y que por tanto éstos no están correctamente almacenados.

Revoleao: Retorcido. Decir de una persona que “viene con los cuernos revoleaos” es anunciar que dicha persona está en un estado de alteración y cabreo tal, que no es recomendable llevarle la contraria en nada de lo que diga o haga.

Roete: Moño característico de las señoras de avanzada edad. La decadencia en el uso de esta palabra comenzó con la ausencia de rima en la siguiente coplilla popular: “¿Cómo quieres que tenga pelo en el roete, pelo en el roete?(bis bis) Si me pegas tirones de mil demonios, de mil demonios”.

S

Saborio: Dícese de la persona que, dada su falta absoluta de gracia, sentido del humor y dinamismo, está más próximo en la cadena evolutiva al geranio que al homo sapiens. (Todo ello sin desmerecer la importancia del Reino Vegetal)

Sacalejos: Bajera utilizada por las mujeres de avanzada edad bajo la falda.

Saltacañita: Modalidad de peonza que, dado su pequeño tamaño, su fácil manejabilidad y los saltos espasmódicos que caracterizan su comportamiento, se convierte en un instrumento ideal para liberar, a golpes y empujones, todos aquellos trompos capturados en la olla.

Sultana: Dulce de nata y coco.

T

Tajá: Estado de embriaguez tal, que no es posible distinguir entre las llaves del portal de casa, y el fonendoscopio del médico de guardia que, amablemente, nos está realizando el consiguiente lavado de estómago.

Teniente: Persona con poca o nula audición.

Te quí puí?!: Expresión popular procedente de la evolución natural de la más conocida sentencia latina : “No esToy En absoluto de acuerdo con lo Que está Usted dicIendo y, en consecuencia, exijo de su Persona Una inmediata retirada públIca de sus palabras”

Te quí ya?!: Expresión que denota, mediante un leve toque irónico, incredulidad o sospecha de engaño ante lo que otra persona acaba de comentar. Apréciese , como en la expresión anterior, la sutil entonación interrogativa, que siembra de dudas el final de la muy previsible discusión.

Tiesto: Dícese de todo objeto que, por su incorrecta ubicación, está estorbando a alguien.

To quisqui: Todo el mundo. Antiguamente sólo hacía referencia a los bebedores de whisky aunque, con el paso del tiempo, los gustos se han diversificado un poco, y ahora tambien incluye a los cerveceros, los cubateros y a los que beben zumitos.

Torrija: Falto de toda actividad cerebral.

Torta: Rotonda. Su nombre proviene seguramente de los tortazos acontecidos en el lugar por conductores que, por desconocimiento o imprudencia, se saltan la regulación normal del trafico.

Trampuchero: Persona, generalmente de corta edad, que es bien conocida entre sus círculos de amigos, por realizar todo tipo de argucias para ganar en el juego.

Trancazo: Golpe seco y violento sacudido a una persona.

Trompa: Peonza de un tamaño mayor al normal, rematada en lo alto por un apéndice de dudosa utilidad.

V

Ventorrillo: Pequeña venta o tasca. Destaca, a mitad de camino de Cádiz a San Fernando, el Ventorrillo El Chato.

Viñoca: Marisco de pequeñas dimensiones, apto para su uso como carnada en la pesca con caña.

Z

Zapatilla: Dorada pequeña, muy común en los esteros, caracterizada por alimentar en el pescador tantas más esperanzas acerca de su nueva captura, cuanto menor es su tamaño real.