Bodegas y Vino de Jerez de la Frontera
El Jerez es uno de los vinos más famosos del mundo y ha sido conocido y apreciado desde la antigüedad. La cuna del Jerez es la comarca formada por un triángulo extenso entre los ríos Guadalete y Guadalquivir, enmarcada por los términos municipales de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Chipiona, Trebujena, Rota, Puerto Real, Chiclana de la Frontera y determinados pagos de Lebrija. El clima de la zona y las tierras albarizas hacen posibles las características del vino y del fruto del que procede.
En ningún otro lugar se da la afortunada conjunción del clima y la tierra para cultivar viñedos como los jerezanos. La calidad final del vino de Jerez es clima, tierra, tiempo, tradición y esmero.
Los vinos de Jerez y la Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda están protegidos por su correspondiente Denominación de Origen Jerez-Sherry y Manzanilla de Sanlúcar
El proceso comienza cortando la uva a mano en el mes de septiembre y transportándola en perfecto estado, a los lagares o plantas en los que va a ser exprimida y transformada en mosto. Hecho ya vino nuevo, pasa a una primera fase de fermentación, en grandes depósitos de aluminio.
Tras la fermentación pasa a una fase de sedimentación y en febrero o marzo se hace, mediante cata, una selectiva clasificación de los mostos obtenidos.
La crianza del Jerez se hace en botas de roble americano de hasta 600 litros de capacidad. Se deja en las botas algún vacío y se tapa el orificio que tienen en su parte superior sin ajustar demasiado, lo que permite el contacto de los caldos con el aire. A partir de aquí es el clima de la región jerezana y el tiempo los que trabajan en la crianza del Jerez, que se realiza por el sistema de soleras.



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