feria del caballo jerez de la frontera El origen de la Feria del Caballo de Jerez de la Frontera se remonta al siglo XIII durante el reinado de Alfonso X El Sabio, donde El Monarca otorgó a la ciudad de Jerez dos ferias, una en Abril y otra en Septiembre, siendo confirmada por su hijo Sancho (El Bravo) en Agosto de 1282, además de un mercado semanal los lunes.

Estas ferias alcanzaron gran importancia por su numerosa concurrencia. Se celebraban en la calle de la Feria, que estaba situada entre la puerta Real y la calle de Francos. En 1868 se celebra por primera vez una feria de ganados en el denominado Hato de la carne, donde se estableció el Real, y en 1872 pasó a las playas de San Telmo, y algo mas tarde, en 1.876 a la Cañada de Caulina, donde lució por primera vez alumbrado eléctrico.

En 1902 se inaugura el actual emplazamiento del Parque González Hontoria, habiendo sido reformado en los años ochenta, convirtiendo dicho recinto en una viva estampa de primeros de siglo, habiendo conseguido ser el ámbito ideal para que toda una ciudad traslade sus hogares por unos días para compartir con amigos y familiares la alegría de vivir.

El caballo, el vino y el flamenco son elementos fundamentales para la comprensión de la cultura más puramente Jerezana. Sin embargo, y pese a que la viticultura y el arte flamenco marcan decididamente el devenir socio-económico y cultural de la ciudad, el caballo se ha convertido en una de las manifestaciones más emblemáticas y queridas en Jerez: su Feria del Caballo.

Jinetes y amazonas rivalizan entre ellos y los enganches hacen las delicias de cuantos lo contemplan, Pitters, faetones, landós y arañas , cuidados hasta sus más mínimos detalles, pasean su belleza y elegancia por el Real. Durante la Feria del Caballo se celebran gran número de modalidades ecuestres: doma clásica y vaquera; acoso y derribo; raid hípico, saltos de obstáculos; concurso completo de saltos; concurso completo de enganches; concurso morfológico de ganado selecto caballar.

El marco incomparable que se puede apreciar en el Real de la Feria, solo es superado por la alegría , solidaridad y respeto con la que los Jerezanos viven la feria, sabiendo transmitir el sentir y la idiosincrasia de esta Ciudad. No se compra con dinero la belleza inigualable del paseo de caballos y caballeros por el Real de la Feria de Jerez. El 100% de las personas que acuden a la Feria tienen acceso libre a cada una de las más de doscientas casetas que hay en el recinto.